Mostrando entradas con la etiqueta Música original. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música original. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de marzo de 2019

Nueva música, fresca y de calidad

Apenas comienza marzo y ya tenemos más canciones geniales para disfrutar. Los artistas nacionales siguen pujando por alcanzar más calidad sonora y experimentar con nuevos sonidos. Aquí les traigo cinco canciones que seguro tienen lo suficiente para llamar la atención del gran público. Sin radios, sin medios prestando oído, lo que tenemos son las redes sociales para difundir el gran talento nacional que no para de producir. Si desean, también pueden ir a este enlace y escuchar otras cuatro canciones nuevas que vale la pena escuchar.



VIENTO EN CONTRA - Hoy me huele a Rock And Roll

Siempre ha habido ese extremo rockero, fiestero y ruidoso moderado en la propuesta de VEC y en este primer sencillo de su nueva producción lo demuestran sin ningún tipo de tapujos. Las guitarras de Pancho siempre tienen una producción exquisita, la mezcla suena limpia, grande y potente. No hay pierde, si ya se han disfrutado los temas alegres de este trío musical, seguramente se disfrutarán mucho este nuevo tema. Una de las mayores cualidades de Viento es que reflejan de manera transparente su personalidad en sus canciones. Así como los oímos rockear, así son ellos... puro Rock and Roll.



SAMAYOA - Volverte a Ver

Carlos Samayoa es un cantautor guatemalteco que recién descubrí en redes sociales. Me impresionó la calidad de su producción, tanto sonora como visual. Una canción de Pop-Rock bien producida, con un coro "catchy" y con arreglos interesantes. Este es un tema que perfectamente podría tener éxito en cualquier radio de FM en Guatemala. Esperemos que el gran público pueda descubrirlo, apreciarlo y cantarla en más de alguna ocasión. Habrá que prestarle atención a este artista, tiene potencial y al parecer, un sonido definido de lo que quiere proponer.



CASA DE KELLO - Madrid

Con un sonido bien definido y ya casi inconfundible, la nueva canción de Casa de Kello expresa melancolía y belleza auditiva, la transpira, la libera al aire. Es una bellísima canción, sencilla, relajada. La han vestido de simpleza, y su videoclip es una hermosa obra de arte animado. Uno de los proyectos musicales que más prometen para el futuro, que esperemos pueda trascender fronteras. Tiene todos los elementos necesarios. Solo denle play a su videoclip y disfruten de este temazo.



EL TAMBOR DE LA TRIBU - Adicción

Con un sonido más electrónico y bastante enclavado con el sonido popular actual, El Tambor no pierde el toque. La canción suena fresca y está bastante pegajosa. Me gustan las guitarras eléctricas, enriquecen mucho la melodía sencilla. Es otro caso de una banda que sigue expandiendo su sonoridad, y no dudo que pueda lograr mucho en las radios nacionales. Breve, bien hecha, concisa.


martes, 7 de junio de 2016

¿Qué pasa con nuestros espacios de expresión?

Originalmente iba a escribir sobre cómo es que hay gente que apoya aún al trasnochado Tonatiuh en la alcaldía si a lo largo de más de 12 años no ha resuelto ningún problema de importancia para la ciudad. Pero eso es ocioso y siempre he querido que esta plataforma sea propositiva y no vengativa. Y así seguiremos. Hoy quiero referirme a la urgencia y grave puesta en peligro de los espacios de expresión para nuestros artistas. Sí, apoyo al 100 % la iniciativa #NoAlCierreDeLosLirios, pero esta problemática va más allá de simplemente "Tu Muni" disponiendo tonterías. Se trata del interés de ustedes, apreciables lectores, por apoyar y por mantener abiertos estos espacios.

Concierto de Jonathan Carrión en Los Lirios


¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL ARTE?

Creánme que en las últimas semanas he tenido que explicarle cosas tan básicas a gente que parece no entender la importancia que un bar, que un centro cultural, que una esquinita con conexiones eléctricas tiene para la sanidad de nuestro entorno y de nuestra sociedad.

Bueno, pues es sencillo. En este país y en muchos de Latinoamérica, no hay espacios para la recreación del alma y del intelecto. Así de sencillo. Sí, la gente en su tiempo libre va a los Centros Comerciales, vitrinea, de repente va a ver una película en 2X1 y quizá coma tostadas en alguna esquina los domingos. Eso es todo. No hay lugares o son muy pocos los que están destinados a la apreciación de los sentidos. Un bar, sí, oscuro y con bebidas caras, viene siendo un oasis en el desierto, pues quizá tenga música en vivo que recrea a la gente. Sé que en la mayoría solo son bandas bailables tocando covers para tener "ambiente" pero también los hay que destinan sus esfuerzos para poner música original y darle espacio a propuestas musicales con verdadero esfuerzo.

Mientras más centros culturales y bares con música en vivo haya en el país, más recreación tendrá el alma y la mente de las personas. Menos se sentarán a ver sus celulares, a ver la televisión o aburrirse con cualquier cosa. El arte estimula, impacta y genera una reacción en la gente. Eso es fundamental.

LAS CONDICIONES IDEALES

Una sociedad que disfruta masivamente del arte es más sana. Tiene más oportunidad de expresarse, de encontrarse con más gente que siente y piensa igual, y genera nuevas dinámicas sociales. Por otro lado, y desde el punto de vista del músico que soy, lograr esa dignidad del arte para que el público lo aprecie es muy difícil y costoso. En Guatemala conozco solo dos lugares donde se le ofrece al artista las condiciones mínimas para organizar un toque: El Rock ol'Vuh y Los Lirios. En ambos están disponibles luces, tarimas, sonido y sonidista para que el artista solo se tenga que preocupar de su calidad individual.

En El Chiribisco no hay tarima pero sí buen ambiente para disfrutar

En todos los demás lugares uno debe costearse el equipo, cobrar poco (o nada) en la taquilla, instalar todo, pagar un sonidista, tocar sin equipo de luces y sin tarima y luego luchar con una pésima acústica o tocar en lugares que simplemente no están acondicionados para lo que querés producir.

Hay otros con buenas intenciones y con administradores que están del lado del artista, como el SOMA y El Chiribisco aunque no disponen de todo lo anterior. Conozco a otros dueños de bares solidarios y conscientes, que también están luchando por sacar adelante su negocio y es comprensible que no puedan costear todo lo que un músico X requiere para interpretar.

CONTRA EL SISTEMA

Sin embargo, luego de que el esfuerzo de los dueños de bares, músicos y organizadores logra frutos y comienza a funcionar, lo que sucede es que vienen las autoridades a poner decenas de trabas para que estos espacios sigan funcionando. Impuestos, trámites y una serie de requisitos que se entiende deben cumplir, pero que poco a poco comienzan a ser tediosos y solo desgastan la labor de quienes lo administran.

Sin embargo, y hay que ser muy honestos, de nada sirve que un dueño de un bar tenga que realizar miles de trámites si al final la gente "interesada" en los eventos no va, no consume ni apoya los proyectos. Muchos de los que hoy usan el HT #NoAlCierreDeLosLirios ni siquiera van a ver a las bandas que dicen apoyar, andan pidiendo que les regalen discos por ser cuates y quieren entrar de gratis a cualquier toque.

La cosa es que esto es un negocio. Ningún bar va a ponerse en guerra con "Tu Muni" (porque mía no es) si al final la gente no va a los eventos. Así que muy bonito lo del HT, pero empecemos a romper con la comodidad y vayamos a los eventos, difundamos, incluso invitemos a la gente. Verán que descubrirán mucho talento y recrearán al alma de manera distinta.

Recalco mi solidaridad con los espacios que han sido cerrados. Espero que cuando cada bar resuelva sus requerimientos y trámites, acudan masivamente los fans, que dejen las redes sociales por una noche y salgan de su zona de confort. ¿Les parece?

lunes, 21 de octubre de 2013

Las increíbles aventuras de un músico de bar

Entre el humo de cigarros, risas estruendosas, choques del cristal de botellas y una avalancha de decibeles estridentes, nuestro héroe está inmerso en su mayor reto: tocar música. El relato que contaremos a continuación, puede asemejarse a la realidad, ha nacido de decenas de historias de colegas amigos y vivencias personales. ¿Están preparados para conocer las increíbles aventuras de un músico de bar guatemalteco?

Y ERA UN MÚSICO COMO OTROS...

Nuestro protagonista armó una banda. Tocan covers y una que otra canción original, quizá sean especiales quizá no. Pero han ensayado por espacio de unos cinco meses, disciplinadamente todas las semanas. No ahondaremos en todas las peripecias que cada integrante ha tenido que pasar para cumplir y aprenderse la música. Jalones, arruinadas del auto, préstamo de algún intrumento, incluso romper la alcancía para comprarse el ampli adecuado. Soportar las miradas de algunos, los comentarios y reclamos de vecinos que no quieren oír bulla durante su fin de semana. En fin. La música ha impulsado a este joven y sus amigos para hacer lo que les gusta. Aquel impulso, aquella obsesión, ellos quieren salir, tocar, darse a conocer. La novia de uno de los integrantes y los papás del baterista aseguran que tocan muy bien, que "deberían probar cantarle a algo más grande que el campo...", como para contextualizar a los más poéticos.

El impulso original nos llevó a hacer playeras y tocar donde hubiera espacio


Sí, por qué no han de tocar en algún bar, tienen talento y ellos han escuchado a bandas peores cuando salen con los cuates. Así que se deciden. Necesitan armar un toque. Ya tienen 10 canciones bien armadas, que suenan sólidas, así que ya pueden ir y darse a conocer. Pero, como la mayoría de cosas en la vida, no hay manual, no hay maestro, solo su impulso para ir a tocar puertas y ver qué sale. Consiguen el teléfono de dos bares, llaman, tratan de averiguar qué se necesita, qué se requiere para tocar. El dueño del bar no suena muy interesado, no pone sonido, no pone nada. Les da simplemente las condiciones: él necesita más de 50 personas garantizadas que paguen la entrada y que el consumo mínimo ya en el bar debe ser de Q50 (a veces más), él recibirá un 60% de lo que se cobre en la entrada y deben tocar al menos 2 horas y media, si cumplen con eso pueden tocar.

LA CONSTRUCCIÓN DE UN SUEÑO



Felices y emocionados, contactan a otros cuates con otra banda para llenar toda la noche de música. Ilusionados de lo "fácil" que fue, se preparan. Alguien es amigo de un diseñador, que les hace el favor de armarles el afiche y (dependiendo de la época de este relato) se arma un evento en Facebook o se comienza a volantear para convocar gente. Cada integrante convence a tíos, sobrinos, amigos y si es posible mascotas para que asistan. Entre las dos bandas pueden acarrear quizá a unas 50 o 60 personas, y con los que asistan casualmente ya podrán lograrlo.

Pero, ¿Quién pone el sonido? ¿A quién hay que contratar? ¿Nuestro equipo será suficiente para sonar bien? todas, preguntas válidas de novatos. Preguntando, cotizando, comparando se topan con la inquietud de que necesitan alquilar el sonido. Siempre hay alguien que conoce a alguien y surge la usual "coperacha" entre los integrantes de las dos bandas para pagar el sonido. Está todo preparado, quizá se logre compensar con los ingresos de la taquilla.

Más de 110 personas acudieron a un toque de Axis, en 2008
"Y sueños de gloria llenaron sus noches". Sí, casi no pudo dormir nuestro héroe, casi todo había salido bien, para ser un grupo que nunca había tocado antes. Ahora todo dependía de que el toque simplemente saliera bien. Practicar un poco, comer, preparar los instrumentos, subirlos al auto de quien le dará jalón para el lugar. Llegar tres horas antes. Poco a poco se van reuniendo, el sonidista también llega y comienzan a acarrear todos los instrumentos hasta el lugar: subir gradas, luchar para que los meseros lo atiendan, nadie mueve un dedo, el toque lo arman literalmente solos. La misma novia se ofrece a cobrar en la entrada, en fin, todo sale adelante. Algunos desperfectos en el sonido, usual, algunas pequeñas equivocaciones de algunos integrantes, disimulados por la estridencia y la bulla de la gente. ¡Lo lograron! llegaron más de 50 personas. Algunos, luego del toque le comentan que los precios están un poco caros, que los meseros tardaban mucho en llevar el trago de cortesía incluido en el cover y que no dejaban de aclarar que el consumo mínimo era de Q50.

 LAS CUENTAS FINALES

En fin, el dueño del bar lo felicita por tocar tan bien, aunque aclara que no llegó toda la gente que esperaba, pero que todo salió bien. 62 personas llegaron, equivalente a casi Q650 de ganancia para el músico. "Nada mal, pensó nuestro héroe, con eso cubrimos el sonido y nos repartimos como Q100 cada banda". El dueño le dice que llegue esa semana con la factura para darle su dinero. ¿Factura? ¿Cuál factura? Sí, la factura en la que el dueño justifica sus "gastos" para poder darle Q650 al músico, así que hay que hacerle un pequeño descuento de impuestos, y además, le servirá de declaración impositiva a alguien que no movió un solo dedo para el toque. Recibió solo de entradas más de Q1,200 que no declarará y del consumo mínimo de 62 personas, al menos se había embuchado otros Q3,100. Así que el dueño del bar, sin hacer nada ganó más de Q4,000 mientras la banda se quedará, con Q100 si bien les va.

En fin, el músico regresa el viernes siguiente, luego de salir del chance, lucha un resto en la entrada para que le dejen entrar sin pagar cover. Lleva su factura, con un poco de molestia juntan el dinero que se les debe a los músicos. Mientras espera, observa a la banda que toca esa noche. Está repleto el bar, quizá más de 100 personas. Hay carcajadas, meseros yendo y viniendo, nota que nadie, en absoluto presta atención al músico. La gente llegó a pasarla bien, a conectar, a chupar, pero la música es solo música de fondo. Recibe su dinero por fin. "Y quedose sin voz por la noche el cantor..." realmente considera si esos Q100 (menos la gasolina) valen la pena el sacrificio. Sabe que sí, pero quién sabe si sus compañeros puedan aguantar este tipo de tratos. Se retira del bar, no quiere saber nada de música de bares por el momento.

Esta es solo una historia, algunos sí siguieron perseverando, algunos tiraron la toalla después de un par de tratos más como este. Cualquier parecido con la realidad, créanme, es lo más usual en nuestra vida citadina de músicos.